A inicios de año el sector empresarial estimó que el costo de la implementación del nuevo etiquetado costará alrededor de 6 mil millones de pesos

EDUARDO DE LA ROSA Y CRISTINA OCHOA

El próximo 1 de octubre entrarán en vigor la primera fase de las nuevas disposiciones de etiquetado frontal para alimentos y bebidas procesados; ante este panorama algunos representantes de la industria han comenzado el cambio en las etiquetas de sus productos.

En un recorrido hecho por MILENIO a tiendas de autoservicio y de conveniencia se pudo constatar que marcas como Campbell’s han iniciado la transición a las etiquetas de advertencia, conforme a lo dispuesto en las modificaciones a la Norma Oficial Mexicana (NOM-051), que fue publicada el 27 de marzo.

Así, poco a poco los anaqueles comienzan a llenarse de productos en los que destacan al frente octágonos de color negro que servirán de advertencia para los consumidores en México, medida con la cual se pretende impactar al consumo de este tipo de productos y con ello, influir en un largo plazo a los índices de obesidad y enfermedades relacionadas con esta en el país.

Personal de estas tiendas confirmó que en los inventarios que tienen en unidades, la mercancía entrante para marcas como La Costeña también ya cuentan con las nuevas etiquetas que advierten sobre alto contenido de grasas saturadas, grasas trans, sodio y/o azúcares.

MILENIO consultó a La Costeña sobre los cambios en sus productos, pero hasta el momento la compañía no ha respondido sobre la implementación de dichas disposiciones. A inicios de año el sector empresarial estimó que el costo de la implementación del nuevo etiquetado costará alrededor de 6 mil millones de pesos. En contraste, la Alianza por la Salud Alimentaria indicó que se espera que estos cambios generen ahorros por mil 800 millones de dólares en costos de atención médica durante cinco años y se prevengan 1.3 millones de nuevos casos de obesidad en el país. De acuerdo con Jonás Murillo González, director general de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias (Canainca), estos cambios pueden relacionarse con productos determinados por temas de cosecha o agotamiento de etiqueta.

“Hoy hacer una etiqueta para mes y medio es muy caro; salvo que sea para una promoción en especial como se ha hecho con la pandemia. Para entrar en una venta normal, si a las empresas se le han acabado las etiquetas de algún producto y se tienen que hacer etiquetas nuevas, ya se están haciendo con el etiquetado nuevo”, manifestó.

Añadió que eso no significa que la industria esté de acuerdo con el nuevo etiquetado y que de hecho ya están en curso algunos amparos para la entrada en vigor de dichas disposiciones.

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